Las temperaturas invernales, tan esperadas por algunos, también traen consigo un desafío que afecta a millones de hogares en España: el aumento de la factura de calefacción. Sin embargo, existe un simple gesto que puede marcar la diferencia en la eficiencia energética de cualquier hogar: cerrar las persianas. Este acto, aparentemente trivial, no solo ayuda a conservar el calor, sino que también se traduce en un ahorro considerable en el consumo eléctrico. Diversos estudios indican que mantener las persianas bajadas puede reducir la pérdida de calor hasta en un 33%, lo cual es un factor clave en la lucha contra el frío y el control de gastos durante los meses más fríos. Pero, ¿cómo y cuándo deben cerrarse estas persianas para maximizar su efecto? A continuación, se exploran estos aspectos esenciales y se ofrecen consejos prácticos para optimizar el uso de la calefacción sin recurrir a mantas adicionales.
Cerrar las persianas: un aliado en el ahorro energético
Cerrar las persianas no es solo una cuestión de comodidad, sino una estrategia efectiva para mantener la eficiencia energética en el hogar. Durante el invierno, la pérdida de calor a través de las ventanas puede ser significativa, lo que lleva a un mayor consumo de calefacción. Al bajar las persianas, se crea una barrera térmica que impide que el frío exterior penetre en el interior. Esto resulta fundamental, ya que el vidrio, aunque permite la entrada de luz, tiene una capacidad aislante muy baja. Así, los hogares que emplean esta técnica pueden notar una disminución en la necesidad de encender la calefacción de manera constante.
¿Cuál es el momento ideal para cerrar las persianas?
Los expertos sugieren que el mejor momento para cerrar las persianas es al caer la noche, alrededor de las 17:30 horas durante el invierno, cuando la temperatura exterior comienza a descender. Durante el día, es recomendable mantenerlas abiertas para aprovechar el calor natural que aporta la luz solar. Este aprovechamiento del sol puede reducir considerablemente el gasto energético, permitiendo disfrutar de un hogar cálido sin depender excesivamente de la calefacción. Al seguir esta rutina, es posible acumular el calor durante el día y preservarlo durante la noche.
Las mejores persianas para maximizar el confort
A la hora de elegir persianas, es crucial considerar aquellas que ofrecen un mejor aislamiento. Algunas opciones efectivas incluyen:
- Persianas de aluminio: Ideales para reflejar la luz solar y minimizar el calor interior, ayudando a controlar la temperatura.
- Persianas celulares: Por su estructura tipo panal, retienen el aire y actúan como aislantes, siendo muy efectivas en climas fríos.
- Persianas enrollables dobles: Ofrecen versatilidad al combinar dos tejidos que permiten el control de luz y calor.
- Persianas venecianas: Permiten ajustar el nivel de luz y son una buena opción para aquellos que buscan un control detallado del calor.
- Toldos retráctiles: Perfectos para espacios exteriores, brindan sombra y frescura, además de ser una defensa contra el calor.
Consejos adicionales para mantener el hogar cálido
Además de cerrar las persianas, existen otras prácticas que pueden contribuir al ahorro energético y al confort del hogar:
- Aislar ventanas: Usar burletes y cortinas gruesas puede disminuir considerablemente la fuga de calor.
- Optimizar el uso de la calefacción: Ajustar el termostato entre 18 y 20 grados durante el día y bajarlo por la noche.
- Utilizar alfombras: Colocar alfombras en suelos fríos ayuda a mantener el calor de las habitaciones.
- Cerrar habitaciones no utilizadas: Esto permite conservar el calor en las áreas que realmente se utilizan.




