un chef explica por qué es mejor limpiar los hongos con un paño húmedo en lugar de lavarlos con agua, preservando su sabor y textura.

Un chef revela por qué los hongos no se lavan con agua sino con paño húmedo

La cocina es un espacio lleno de matices y detalles, donde cada ingrediente puede marcar la diferencia. Uno de los debates más recurrentes entre los apasionados de la gastronomía gira en torno a la limpieza de los hongos. Mucha gente se pregunta: ¿es correcto lavarlos con agua? La respuesta es un rotundo no, según diversos chefs y expertos en higiene alimentaria. Los hongos, por su naturaleza porosa y esponjosa, absorben agua fácilmente, lo que compromete su sabor y textura. Además, el objetivo es conservar su esencia y características únicas, evitando que se vuelvan gomosos. A continuación, se explorará la forma adecuada de limpiarlos, basada en recomendaciones profesionales.

Por qué los hongos no deben lavarse con agua

La creencia popular puede llevar a muchos a pensar que lavar los hongos es un paso necesario en la cocina. Sin embargo, sumergirlos en agua puede ser perjudicial. Existen varias razones para evitar esta práctica:

  • Pérdida de sabor: Al absorber el agua, los hongos diluyen sus compuestos aromáticos, lo que compromete su característico sabor umami.
  • Textura alterada: Sumergidos en líquido, se vuelven blandos y gomosos, en lugar de conseguir una caramelización dorada al cocinarlos.
  • Dificulta el dorado: La humedad excesiva impide alcanzar la temperatura adecuada para un dorado perfecto.

Métodos de limpieza recomendados

Para disfrutar de los hongos en toda su gloria, es esencial emplear la técnica adecuada de limpieza. La recomendación de los chefs es usar un paño húmedo o un cepillo suave. Aquí están los pasos a seguir:

  1. Utiliza un cepillo de cerdas suaves o una brocha para eliminar la tierra suelta.
  2. En caso de que queden manchas, humedece ligeramente un paño húmedo y frota suavemente la superficie.
  3. Recorta la parte final del tallo, que suele ser la más terrosa.

Excepciones en la limpieza de hongos

Aunque la regla general es evitar el agua, hay excepciones. Algunos hongos silvestres, como las morillas o las setas en forma de patas de pájaro, pueden necesitar un lavado rápido. Su estructura compleja puede albergar suciedad o pequeños insectos. En estos casos, la limpieza debe hacerse de forma cuidadosa:

  • Enjuague rápido: Coloca los hongos en un colador y enjuágalos rápidamente bajo un chorro de agua fría.
  • Secado inmediato: Usa papel de cocina absorbente para asegurarte de que estén completamente secos antes de cocinarlos.

La regla de oro es clara: siempre que sea posible, preferir el cepillado en seco. Solo reservar el lavado para aquellas variedades con estructuras que lo requieran y secarlas a fondo. Así se garantiza que el sabor y la textura de estos alimentos realmente frescos lleguen a la mesa, realzando la experiencia gastronómica. En la gastronomía, cada detalle cuenta.

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